La geometría sagrada es la estructura morfogénica que se halla tras la propia realidad, y constituye el soporte de las matemáticas. La mayoría de los físicos y matemáticos creen que los números constituyen el primer lenguaje de la realidad, pero, de hecho, son la forma que genera todas las leyes de la física. Toth presentó la geometría sagrada como el emblema de la realidad de todo el cosmos. Unas veces se lo denomina “el lenguaje de la luz”, y otras “lenguaje del silencio”. De hecho, la geometría sagrada es un lenguaje; el lenguaje de todo cuanto ha sido creado. De todas las formas geométricas que Toth mostró a Drúnvalo Melchizedek, la flor de la vida fue la penúltima. Le dijo que todo cuanto ha sido creado, o existe actualmente, se encuentra comprendido en ese modelo. Nada existe en el universo, y nada podrá existir, que no se halle manifestado en esta figura. En ella se encuentran todas las lenguas, todas las leyes físicas, todas las formas biológicas de vida, e incluso cada uno de nosotros como elementos individuales. Piénsese en un árbol frutal: primero va creciendo, dando flores y, posteriormente, frutos. Caen los frutos al suelo, y su interior contiene miles de semillas, cada una de las cuales guarda en sí la imagen potencial de un árbol. De igual modo, dentro de la geometría de la flor de la vida se encuentra incluida toda la Creación. El aspecto seminal se encuentra delineado en el primer círculo, y en los seis restantes que lo rodean. Cuando se superponen las dos figuras, la semilla de la vida y el árbol de la vida, se podrá observar la conjunción de las diferentes líneas, y cómo la figura del árbol encaja perfectamente dentro de ellas. Otra figura central de la geometría sagrada es la vesica pisces. La vesica pisces consiste simplemente en una seria de círculos yuxtapuestos los unos a los otros, de manera que el borde de uno interseccione el centro del contiguo. El área común que se forma con estas intersecciones es la vesica pisces. Al mismo tiempo, 2 triángulos equiláteros y 2 cuadrados encajan dentro de la figura, formando un rectángulo que los engloba. La flor de la vida y la semilla de la vida constituyen la vesica pisces. La naturaleza de la geometría sagrada no admite accidentes ni fallas. Se prolonga de forma impecable hasta que todo el universo queda creado. Cada parte se interrelaciona con todas las demás. Se puede empezar en cualquier punto, y a partir de él se crea todo el lenguaje de la creación. No existe nada en ningún nivel de la existencia, que no se encuentre apoyado por la geometría. El comprender cómo funciona la geometría actual es el primer paso, y el más determinante, para convencer a nuestra mente racional de la realidad de ese Espíritu Único que mueve y actúa sobre las cosas.